¿Qué es el dolor neuropático?

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Hay dolores que se entienden solos: te golpeas, te duele, sana. Pero hay otro tipo de dolor que no sigue esa lógica. Aparece sin que nada te haya golpeado, se queda más de lo que debería, y a veces ni siquiera responde a los analgésicos habituales. Ese es el dolor neuropático.

La diferencia clave es el origen. No es una señal de que algo externo te está dañando en ese momento, es una señal de que el propio sistema nervioso está fallando. El «cableado» interno manda señales erróneas, y el resultado es un dolor que puede ser constante, imprevisible y muy difícil de manejar.

En Bharia sabemos que es uno de los tipos de dolor más complejos, y también uno de los que más deteriora la calidad de vida. Por eso no nos limitamos a amortiguar el síntoma, sino a entender qué está pasando por debajo.

Cómo reconocerlo

El dolor neuropático tiene una forma de presentarse bastante característica. No suele ser el dolor sordo de un músculo cansado ni el pinchazo de un golpe. Es otra cosa. Algunas de las sensaciones más frecuentes:

  • Corrientazos o descargas eléctricas que aparecen de repente, sin aviso
  • Quemazón persistente en una zona concreta, como si algo ardiera por dentro
  • Hormigueo y entumecimiento, esa sensación de alfileres y agujas que no se va
  • Alodinia, que es cuando algo que no debería doler, duele. El roce de la ropa, el contacto con las sábanas, una brisa.

Si te identificas con alguna de estas sensaciones, merece la pena explorar si el sistema nervioso está detrás.

Por qué ocurre

El dolor neuropático aparece cuando hay una lesión o disfunción en los nervios, ya sea en el sistema periférico o en el central. En las clínicas de Bharia en Barcelona, Girona y Lloret de Mar, los casos que tratamos con más frecuencia tienen su origen en:

  1. Compresiones nerviosas, como la ciática o el síndrome del túnel carpiano
  2. Complicaciones metabólicas, siendo la neuropatía diabética una de las más habituales
  3. Infecciones, especialmente las secuelas del herpes zóster, lo que se conoce como neuralgia postherpética
  4. Traumatismos o cirugías donde los nervios han sufrido daño directo

Cómo abordamos el tratamiento

Una de las cosas en las que más creemos en Bharia es que el dolor neuropático no se puede tratar con un protocolo genérico. Es demasiado personal para eso. Lo que funciona en un paciente puede no funcionar en otro, y aplicar la misma solución a todos suele llevar a resultados mediocres.

Por eso trabajamos con un enfoque a medida, que puede incluir:

  • Oxigenoterapia Hiperbárica (OHB): Respirar oxígeno puro bajo presión tiene un efecto directo sobre los tejidos nerviosos inflamados. Reduce el edema perineural, mejora la microcirculación en las zonas donde el nervio está sufriendo, y ayuda a interrumpir el ciclo de dolor que se retroalimenta a sí mismo.
  • Tratamiento Multidisciplinar: Combinamos la medicina hiperbárica con terapias endovenosas de micronutrientes, técnicas ecoguiadas y un seguimiento médico continuo. El objetivo, siempre que sea posible, es reducir la dependencia de fármacos opioides, no aumentarla.
  • Trabajo sobre la neuroplasticidad: El sistema nervioso tiene cierta capacidad de reorganizarse y recuperarse. Trabajamos para promover la regeneración de las fibras dañadas y que el sistema recupere un equilibrio más natural.

Por qué no conviene esperar

El dolor neuropático tiene una tendencia clara a cronificarse si no se trata a tiempo. Cuando los tejidos nerviosos no reciben suficiente oxígeno, la inflamación se perpetúa y el dolor se instala con más fuerza. Cuanto antes se interviene con tratamientos dirigidos, más posibilidades hay de revertir ese proceso.

La diferencia entre vivir con ese dolor indefinidamente o recuperar la autonomía puede estar, en muchos casos, en actuar antes de que el sistema nervioso se acostumbre a funcionar mal.